domingo, 16 de noviembre de 2008

mi añoro

Muchas veces cuando voy a apagar el portatil me quedo unos segundos mirando a la foto que tengo de fondo de pantalla, la foto donde estamos en el jardin de Generalife besándonos y me da vueltas la cabeza. En ese momento te toqué los labios, tú me aguantabas y yo sabía que dentro de poco tiempo no iba a poder sentir eso y que tenía que saborear bien el momento para que me durara los meses que estaría sin poder sentir esos labios. Ahora estoy en ese tiempo de espera, mirando la foto y añorando lo que se sentía tenerte así de cerca. Pero ya me falta poco. El esperar va por etapas; está la etapa donde no hacía mucho que estábamos juntos y el dolor era un dolor casi insoportable a todavía sentir la presencia sin sentir el calor. Te pesa el cuerpo porque no sabes cuanto tendrás que esperar de nuevo y si lo sabes es demasiado tiempo y no sabes como pasará las horas. Después llega la segunda etapa cuando ya empiezas a sentarte en el ritmo de la vida porque la vida te lleva por la muñeca y no puedes parar un momento para observar lo que está pasando en el mundo alrededor. Es el tiempo donde quieres saber cuando regresarás, es la etapa donde tienes que hacer algo para saber cuando volverás a tener lo que te motiva en la vida. Por fin llega la tercera etapa, ya está el pasaje comprado y lo que falta es contar los días. Puedes acordarte ligeramente lo que se sentia ese beso pero temes que se te esté escapando la prescencia de la memoria. Aún sabes que pronto podrás revivir ese recuerdo y asegurarlo en el corazón para tenerla después de la despedida y repetir todo de nuevo.
Aquí miro al momento donde supe que yo estaría mirandonos y estoy deseando todos los días, tenerlo de nuevo.

1 comentario:

Juan Ramón dijo...

Baby tienes razón, pasamos distintas etapas que tenemos que afrontar a causa de la distancia, pero si seguimos siendo un equipo esas etapas se convertiran en polvo porque no hay nadie que pueda con nosotros. Eres mi vida y por ti y un solo roze de tus labios esperaría toda una eternidad.

P.d.: Yo también me quedo muchas veces embobao mirando la foto donde tu me besas la mejilla en la catarata de la Alhambra. No dejo de pensar que en ese preciso instante me sentía la persona más afortunada del mundo.